Infantino, elegido presidente de la FIFA

El suizo Gianni Infantino ha sido elegido presidente de la FIFA con la misión urgente de restaurar la deteriorada imagen de la organización con sus dotes de gestor que ha acreditado mientras ha mantenido el cargo de secretario general de la UEFA. Cuando Infantino escuchó el número de votos obtenido por su adversario, el jeque de Bahréis, Salman Al Khalifa, en la segunda vuelta no pudo más que esbozar media sonrisa ganadora. Cuando anunciaron los 0 votos del francés Jérome Champagne, se acomodó en su asiento con un signo de satisfacción. Para entonces, su reluciente cabeza ya había echado cuentas y estas decían que era el nuevo presidente de la FIFA con 115 votos a su favor. Las lágrimas le brotaron y se dispuso a pronunciar su primer discurso como nuevo dirigente del fútbol mundial.

Infantino

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Golpeándose el corazón con fuerza antes de tomar la palabra, Infantino anunció el inicio de una nueva etapa en la FIFA, aseguró en su discurso que seguiría trabajando con la gente del fútbol para reconstruir una nueva era, para que el fútbol sea de nuevo el centro del escenario de la FIFA, que ha atravesado momentos muy duros y de crisis. Pidió respeto ante la nueva era y prometió restaurar la imagen de la FIFA.

Grek Dyke, presidente de la Federación Inglesa, una de las últimas asociaciones europeas que confirmó el apoyo de Infantino, declaraba «hoy es una gran día para el fútbol». Hasta que el nuevo presidente no se había desmarcado de un posible acuerdo con Salman, señalado por su presunta violación de los derechos humanos en Bahréin durante la Primavera Árabe, ni Inglaterra, ni otras federaciones británicas se entusiasmaron con su candidatura. Con Salman en la presidencia, el mundo árabe habría cerrado el círculo de su reciente poderío en el fútbol, construido desde su poder económico. Grandes clubes como el City o el PSG, con sus líneas aéreas serigrafiadas en las camisetas de sus equipos y con la organización del Mundial de Qatar, ocupar el sillón de la FIFA hubiera sido su último gran golpe de efecto.

Infantino se convierte de esta manera en el noveno presidente de la FIFA descabezada y con una reputación dudosa tras los escándalos de corrupción.

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