Fromme consigue su tercer Tour

Chris Froome conquistó su tercer Tour de Francia y París celebró por todo lo alto el triunfo de un británico que sigue agrandando su leyenda. El corredor culminó con éxito su segunda victoria consecutiva en una general donde nunca tuvo rival. En gran parte gracias a un excelente equipo, que fue el gran dominador de la carrera. Romain Bardet y Nairo Quintana completaron el podio final y Andre Greipel conquistó la última etapa. De los tres Tours conquistados, Fromme puede presumir que el acaba de terminar ha sido el más plácido de todos.

Froome

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Los grandes rivales de Froome, Alberto Contador y Nairo Quintana, no lo fueron. El madrileño, que malherido por dos inoportunas caídas en la primera semana tuvo que abandonar. Y el colombiano, porque nunca fue el que maravilló en sus dos anteriores visitas. Este año no tuvo piernas y tuvo que conformarse con un tercer puesto en el que Alejandro Valverde tiene gran parte de culpa.

Froome repitió estrategia. Conseguir el maillot amarillo en los Pirineos. Aunque este año decidió sorprender a todo el mundo. Quizás así mismo también. El británico atacó en esta ocasión en un descenso. Fue en Bargnères-de-Luchon, donde se vistió de amarillo después del descenso del Peyresourde. Se lanzó nada más cruzar la pancarta del puerto y pilló a todos por sorpresa. Primero a Quintana del Movistar Team. Perdió tiempo a coger un bidón. Más tiempo mirando para atrás a ver quién le ayudaba. Y todavía más en la línea de meta.

La suerte también estuvo de lado del campeón en la etapa del Mont Ventoux. Allí el líder nos dejó una imagen para la historia de la carrera. El maillot amarillo corriendo sin su bicicleta. Ante la incredulidad de los millones de espectadores que no creían lo que estaban viendo. Un accidente con una moto rompió su bicicleta. Froome no dudó en echar a correr para perder el menor tiempo posible. Finalmente, y no sin polémica, los jueces hicieron una excepción en el reglamento que también fue histórica. Otorgándole el tiempo de Mollema provocando la indignación de sus rivales.

La contrarreloj de Caverne du Pont-dÀrc afianzó el liderato de Froome. Y los Alpes fueron un paseo escoltado por un insultante  y superior equipo. Incluso se sorprendió que sus rivales no le atacaran. La general no tuvo emoción en una edición de la que se esperaba más.

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